Bienvenida
Señoras y señores:

Bienvenidos, en nombre del Gobierno de Chile, al Tercer Seminario “Las Tecnologías de Información y Comunicación y los Desafíos de Aprendizaje en la Sociedad del Conocimiento”, que a nivel mundial cuenta con el patrocinio del Centro para la Investigación e Innovación en Educación (CERI) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Saludo la presencia de las delegaciones de los países de América Latina; de España y México, co-organizadores de este encuentro; y de Australia y la República Checa que nos acompañan en esta ocasión.

Entendemos que la elección del Programa interescolar Enlaces como organizador local, es una responsabilidad y un reconocimiento a la trayectoria y capacidades que Chile ha demostrado en esta área.

Cuando no existía internet, tal como la conocemos hoy, en Chile funcionaba la Red Enlaces, uniendo a escuelas, profesores y estudiantes a través de un sistema de comunicaciones llamado La Plaza, que permitía a los niños chilenos de los más diversos puntos de nuestro territorio estar comunicados y dialogar sobre temas de interés común.

Enlaces partió con 12 escuelas en 1992. Hoy tenemos más de 9.400 conectadas.

Fuimos pioneros porque nos atrevimos a innovar y ahora, convertido el Programa Enlaces en el Centro de Educación y Tecnología del Ministerio de Educación, seguiremos ocupándonos de mejorar la infraestructura computacional del sistema escolar, aunque ampliaremos nuestros esfuerzos a:
• Desarrollar en la ciudadanía competencias en las nuevas tecnologías (tenemos 1.400 escuelas en todo Chile que están capacitando a adultos en computación e internet).
• Investigar en las prácticas que nos permitan aprovechar las tecnologías de información y comunicación para mejorar aprendizajes.

EL DOBLE DESAFÍO DE LA REGIÓN

Todos estamos comprometidos, en el norte y en el sur, a actuar frente a las profundas transformaciones que representa la sociedad de la información y el conocimiento.

La educación está en la base de este desafío. Mientras en América Latina aún enfrentamos la tarea de asegurar las metas de una educación para todos, al mismo tiempo tenemos que abordar las nuevas tareas que nos impone la revolución digital.

Es la particularidad de nuestro desafío regional que consiste en combinar -en el pensamiento, el diseño de las políticas y la acción- las tareas de dos siglos:
• Las del siglo XX, en torno a la equidad y la calidad de las oportunidades educacionales para todos y
• Las tareas del presente siglo para incorporar a nuestros sistemas educacionales, plenamente, en la sociedad de la información.

Estas dos agendas no son opuestas. Por el contrario, convergen hacia un objetivo común.

A fin de cuentas, ambas buscan asegurar que todos nuestros niños y jóvenes aprendan las competencias necesarias para desempeñarse creativa y productivamente en la sociedad global.

LOS DESAFÍOS DE LAS TECNOLOGIAS
DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN EN EDUCACIÓN

Para eso necesitamos, en primer lugar, consolidar los aprendizajes fundamentales, cuyo dominio es todavía precario en muchos de nuestros países, según muestran los resultados de las pruebas internacionales.

Aquí la pregunta que nos debemos plantear es cómo las Tecnologías de Información y Comunicación pueden apoyar y contribuir al éxito de esta tarea.

La propia legitimidad de los esfuerzos que se realizan para abrir las puertas de la escuela a la revolución digital se vería comprometida si no podemos responder a esta interrogante.

¿Sirven los computadores y las conexiones a la Red -en la escuela o la clase- para elevar el desempeño de nuestros alumnos en los dominios fundamentales?

¿Fortalecen el desarrollo de la comprensión lectora, la comunicación escrita, las habilidades numéricas y el razonamiento científico?

¿Mejoran, con su uso, los logros de aprendizaje?

¿Ayudan a que nuestros niños y jóvenes aprendan un segundo idioma?

¿Contribuyen a la formación de habilidades de emprendimiento y del sentimiento de pertenencia a la comunidad?

En segundo lugar, debemos demostrar que, efectivamente, nuestros esfuerzos nacionales y a nivel regional contribuyen a reducir la brecha digital que se ha abierto entre los países desarrollados y en desarrollo y, dentro de éstos, entre los hogares y grupos según su localización geográfica y nivel de ingreso.

Como ha dicho la OCDE, “aquellos a quienes se niega el acceso a las destrezas y el conocimiento de las Tecnologías de Información y Comunicación se vuelven cada vez menos capaces de participar en una economía y una sociedad que son crecientemente dependientes del uso de las tecnologías”.

En el siglo XXI, la propia construcción de las naciones y los Estados supone su interconexión global mediada por las Tecnologías de Información y Comunicación.

Estar desconectados es quedar excluidos del entramado de la economía, la política y la cultura contemporáneas.

Sin una suficiente densidad de conexiones, y sin el capital humano habilitado para aprovecharlas, la apertura de las economías y los procesos de globalización se convertirán nada más que
en mayor vulnerabilidad estatal,
en pérdida de identidades nacionales y
en marginación de los flujos de personas, ideas, tecnologías, bienes y servicios en torno a los cuales empieza a organizarse el mundo del futuro.

Por eso, el imperativo de desarrollo de nuestros países nos obliga a cerrar la brecha digital.

De lo contrario, terminaríamos por perder no sólo competitividad sino nuestro lugar en la historia.

Alguna vez el gran escritor mexicano Carlos Fuentes dijo que América Latina marchaba en el furgón de cola de la modernidad.

El riesgo ahora es quedar abajo, incluso, de ese carro, parados en una plataforma obsoleta como tantas estaciones de ferrocarril abandonadas de nuestro continente.

En tercer lugar, necesitamos readecuar nuestro sistema escolar para dar oportunidad a las escuelas de incorporarse al emergente mundo de la revolución digital.

Aquí las tareas que tenemos por delante son bien conocidas por ustedes:
• hay que cambiar los currículos tradicionales para adaptarlos a la época del Internet;

• hay que convertir los medios digitales en la base de la educación para todos;

• hay que equipar a las escuelas, conectarlas y apoyar a sus profesores y alumnos para un uso cada vez más intenso de las nuevas tecnologías;

• hay que desarrollar y adaptar contenidos y recursos digitales para facilitar y mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje;

• hay que adoptar nuevas formas de gestión en los establecimientos y abrirlos a la comunidad aprovechando el potencial de redes de las Tecnologías de Información y Comunicación.

La iniciativa adoptada conjuntamente por los Ministros de Educación reunidos el año pasado en Santiago, de impulsar la formación de una Red Latinoamericana de Portales Educacionales, hoy en pleno desarrollo, constituye una clara indicación de las posibilidades que abren las tecnologías digitales para colaborar y avanzar apoyándonos recíprocamente.

Los invito a aprovechar las conversaciones y trabajos de estos días para consolidar esta importante iniciativa y planificar su desarrollo.

En Chile estamos comprometidos a avanzar en todas estas tareas y a sumarnos con fuerza a las iniciativas regionales e internacionales, de manera de cumplir con las responsabilidades asignaturas en las agendas del siglo XX y XXI.

PRINCIPALES RESULTADOS DE LA
ENCUESTA DE CULTURA DIGITAL EN CHILE

Hoy daremos a conocer a ustedes, durante nuestro intercambio de experiencias y lecciones aprendidas, los resultados de la encuesta nacional “Educación en la Sociedad de la Información”, realizada el año pasado por el Programa ENLACES en los establecimientos educacionales públicos y privados a lo largo del país, incluyendo las escuelas rurales.

Los resultados muestran que progresamos; que estamos consolidando la capacidad de acceder a la tecnología digital en los establecimientos; y que los docentes valoran estos recursos y disponen de ellos en sus hogares de manera creciente.

? Un 85% de nuestros alumnos accede al computador en su escuela o liceo, independientemente de su origen socio-económico.

En cambio, sólo un 43% de los hogares de los alumnos cuenta con un computador y 20% con acceso a Internet.

Estas cifras demuestran que la escuela puede compensar desigualdades de origen y que contribuye a reducir la brecha digital.

? Un 75% de nuestros establecimientos posee una cuenta de correo electrónico, lo que revela el progreso en la conectividad dentro del sistema.

Este avance ha sido posible en virtud a una sostenida política pública, una consistente estrategia de inversión y una disposición abierta a trabajar conjuntamente con las industrias de las telecomunicaciones y de tecnologías de información.

En la encuesta se aprecia una incipiente tendencia a instalar PC en las salas de clases, lo que nos habla de un importante esfuerzo de la escuela y los sostenedores por aumentar la dotación de equipos que ha entregado el Estado.

Vemos también con mucho interés que los computadores han abierto la puerta a otras tecnologías cada vez más frecuentes en escuelas y liceos: scanner (73%), quemador de CD (38%), cámara digital (28%), proyector multimedia (28%) y computador portátil (8%).

? 8 de cada 10 profesores cuenta con un computador en su hogar y 51% tiene acceso a Internet, y de ellos el 58% ya trabaja con banda ancha.

Tres de cada cuatro usan el equipo y las conexiones para trabajar en actividades relacionadas con su labor docente.

Independiente del tipo de colegio en el que trabajan –público o privado-, los profesores evalúan la tecnología como un apoyo educativo y se sienten tranquilos al momento de usarla.

Nos complace saber que los esfuerzos de capacitación realizados por Enlaces tienen estos buenos resultados, considerando que la misma encuesta nos indica que apenas el 15% de los docentes recibió capacitación en las nuevas tecnologías en su formación inicial.

Sin embargo, tenemos todavía mucho que avanzar en el perfeccionamiento de nuestros educadores para el uso efectivo de los medios digitales en la sala de clase.

? Los estudiantes reportan usar Internet, con similar intensidad, para diversas funciones de búsqueda de información, entretención comunicación y preparación de sus tareas.

Es interesante constatar que en el caso de los alumnos de colegios subvencionados que disponen de computador en su hogar, se privilegia más el uso productivo (estudiar y trabajar) comparado con estudiantes de establecimientos particulares pagados, que lo emplean más para escuchar música y jugar.

Están bastante masificadas entre los estudiantes algunas actividades pedagógicas que incorporan tecnologías como investigación en internet (75%), presentación de trabajos en formato digital (56%), uso de software educativos para reforzar contenidos (64%) y presentaciones con apoyo de tecnologías de información y comunicación (48%).

El desafío es cómo aprovechar estas actividades para la formación de nuevas capacidades de aprendizaje, de expresión juvenil ciudadana y de participación en la cultura local y global.


Amigas y amigos:

Los desafíos son grandes. También nuestra voluntad para abordarlos.

Con este tercer Seminario de habla hispana, culmina la serie de jornadas a las que convocó la OCDE en relación al tema educación y nuevas tecnologías (esta etapa partió en España, el 2001).

Nuestro anhelo es que mantengamos abierto un espacio de reflexión y exploremos nuevas formas de colaboración regional, con participación e intercambio con países miembros de la OCDE.

Visualizo este seminario internacional como un lugar de debate en torno a las oportunidades que las tecnologías de información y comunicación abren a la escuela, centrándonos en su aporte concreto a las metas de aprendizaje que debemos lograr.

Estoy seguro que estos próximos días nos servirán para aprender de las experiencias mutuas y para renovar nuestra energía y compromiso con las tareas que tenemos por delante.

Declaro inaugurado este Seminario, deseándoles éxito en sus deliberaciones y un fructífero trabajo.