"Cañete de la frontera en la Red" es una experiencia de informática educativa realizada por dos profesoras y dieciséis alumnos del Liceo José de la Cruz Miranda Correa de Cañete, que pretende que los estudiantes aprendan a usar las tecnologías informáticas en el marco de un proyecto motivador que otorga conocimientos en tres subsectores de aprendizaje. y que además promueve la identidad de los alumnos con su entorno inmediato.
"La informática educativa es muy importantes para nosotros, porque ha sido un incentivo decisivo para que profesores y alumnos demos los primeros pasos hacia un cambio que nos enriqueció como personas, al ver que conseguíamos logros muy relevantes en el proceso educativo". Así lo indicaron las profesoras del Liceo Politécnico José de la Cruz Miranda Correa de Cañete, Gricelda Rojas y Mónica Cáceres, responsables de la experiencia de informática educativa denominada "Cañete de la frontera en la Red".
Con el uso del correo electrónico, los medios informáticos y telemáticos, como el procesador de textos, bases de datos, Power Point, Internet y otros, estas profesoras crearon un proyecto que tiene como principal meta que sus alumnos conozcan Cañete y su entorno, centrándose en tres áreas básicas: el bosque nativo, la mitología de la zona y su riqueza histórica.
"El proyecto -indicó la profesora de Biología, Gricelda Rojas- partió de la inquietud por que nuestros alumnos conocieran su propio pueblo, para que así compartieran entre ellos lo aprendido e informaran lo descubierto a otros jóvenes a través del correo electrónico".
La profesora de Lenguaje y Comunicación, Mónica Cáceres, agregó que esto se tradujo "en una actividad muy importante para un pueblo tan pequeño como Cañete, insignificante a nivel nacional y que la mayoría de las personas desconocen. A través del correo electrónico de La Plaza y gracias al contacto establecido por nuestro alumnos con estudiantes de todo el país, nuestra histórica ciudad, denominada anteriormente por García Hurtado de Mendoza como Cañete de la frontera, hoy es conocida virtualmente por más chilenos".
La docente explicó que "más gente sabe, por ejemplo, que pertenece a la Octava Región, a la Provincia de Arauco y que tiene una riqueza enorme. Existen cartas publicadas en el correo y las felicitaciones de otros colegas que demuestran que los avances del proyecto que compartimos a través de la Red, han sido un aporte para la comunidad educativa".
Asimismo, la profesora Gricelda Rojas indicó que los alumnos querían aprender computación y se motivaron a participar en el proyecto por lo novedoso que era. Por su parte los dieciséis estudiantes coincidieron al señalar que desde un principio todas las actividades realizadas les parecieron muy entretenidas, especialmente el enviar cartas a través de La Plaza. La alumna Karen Burgos mencionó que "recibimos varios mensajes de apoyo en los que nos felicitaban por nuestro proyecto, porque era distinto, nadie había hecho algo parecido, además tuvimos la posibilidad de dar a conocer nuestro pueblo y de aprender cosas de otros lugares".
Mitología, historia y ecología
Pensando en organizar los grupos de trabajo de acuerdo a las áreas de interés de cada integrante y cubriendo los ejes temáticos antes mencionados, estos cañetinos se dedicaron a descubrir su entorno a través de la riqueza mitológica y legendaria del pueblo mapuche. El grupo que tomó este tema estuvo a cargo de la profesora Mónica Cáceres, quien resaltó que "los alumnos revalorizaron sus ancestros, su cultura y raíces. Se sintieron muy involucrados con los mapuche y encontraron en la mitología un mundo de creaciones que les permitió conocer cuál era la visión del mundo que poseían las comunidades antiguas y cómo se explicaban la realidad".
Una de las alumnas que se interesó por conocer los mitos y leyendas de su zona, Elizabeth Figueroa, indicó que se inclinó por esta área porque "se trataba de las cosas nuestras, saber valorarlas y tener base para hablar de ellas". De esta manera, algunas de las leyendas investigadas fueron "La mina de José Cebolla", "Los caballos malditos", "El lago Lanalhue ¿Cómo se produjo?", "Quintura", El culebrón Quelén-Quelén", entre otras.
En el ámbito ecológico, conocer y estudiar el bosque nativo fue otra de las actividades que con gran dedicación llevaron a cabo los alumnos del José de la Cruz Miranda Correa, también conocido como B-56. Karen Burgos al fundamentar su inclinación por indagar sobre la vegetación arbórea de Cañete, dijo que "muchas veces uno suele conocer y darle más valor a árboles de otras partes y no valora sus propias especies. Hay gente que conoce más una palmera que un árbol nuestro. Y creo que hay que apreciar por ejemplo, árboles tan hermosos como el Notro e investigar las especies de los lugares en que vivimos".
Hallazgos arqueológicos
Durante el segundo semestre de 1998, justo cuando la aplicación del proyecto estaba en su mejor etapa, el profesor de Francés de este establecimiento, Clímaco Hermosilla, realizó uno de los hallazgos más relevantes en la historia de la región, en un trabajo conjunto efectuado en terreno por alumnos y profesores del plantel. El hecho fue dado a conocer por Gricelda Rojas a través del correo de La Plaza con el título: "Se descubren restos de la ciudad de Cañete fundada por Don García Hurtado de Mendoza el año 1558".
Según este texto, al investigar y excavar los terrenos del sector "Reposo", ubicado a 4 kilómetros al oriente del Fuerte Tucapel -sitio en el que está enclavado el Liceo B-56 y donde se suponía que se encontraba el lugar en que García Hurtado de Mendoza fundó Cañete- estos arqueólogos aficionados encontraron lo que parecía ser el piso de una construcción o el pavimento de una ciudad en piedra laja. Esto motivó a los profesores y a sus alumnos a regresar posteriormente. Así fue como con fecha 4 de octubre de 1998, desenterraron los cimientos de una antigua construcción.
El piso de estas construcciones estaba cubierto de una capa de tres a cuatro centímetros de espesor de cenizas y carboncillo, lo que indicaría que la ciudad fue quemada. Además, se encontraron en el lugar abundantes restos de alfarería de distintos tipos (una hacha de piedra, hebillas para caballos, una piedra de moler de fina factura, restos de utensilios de cocina y vasijas de greda).
Inmediatamente se comunicó la noticia del hallazgo a las autoridades comunales y a la directora del Museo de Cañete, Gloria Cárdenas, quien invitó al lugar al antropólogo Marcos Sánchez, que a su vez confirmó el carácter hispánico de los restos encontrados. Por su parte, y según se informó el Consejo de Monumentos Nacionales dictará próximamente normas tendientes a proteger el lugar. Cabe destacar además, que el hecho fue dado a conocer a través del suplemento "La Gaceta" del diario El Sur de Concepción a toda la Región del Bío-Bío.
Este descubrimiento constituyó un ingrediente determinante para motivar a toda la comunidad cañetina y también a los alumnos del proyecto que pertenecían al subsector de Historia y Ciencias Sociales, para investigar e informarse sobre los antecedentes de la primera fundación de esta ciudad. De todas maneras las encargadas del proyecto mencionaron que lo más relevante de todo es que "éste es el único testimonio en Chile de que hay una ciudad enterrada".
La informática, un medio para conocer y crecer
"Un computador es una fuente de información, uno nunca va a lograr saber todo lo que tiene. Es como alguien que aprende a leer y de pronto descubre lo maravilloso que es, comienza a leer los letreros en las calles y las marcas de las cosas...Con el computador es lo mismo, luego de aprender cómo usarlo, no puedes dejarlo y lo utilizas para aprender espontáneamente", es lo que concluyó de su acercamiento a los computadores la alumna Karen Burgos, a quien al igual que sus compañeros, la participación en este proyecto llenó de ganas de aprender.
Así, sin contar con que la informática educativa aplicada al proyecto los unirían más allá de los límites del liceo, tanto profesores y alumnos se encontraron inesperadamente trabajando sábados enteros en casa de cada una de sus profesoras con la justificación de que el tiempo empleado en la jornada escolar no era suficiente.
Y es que las consecuencias de esta iniciativa apenas alcanzan a dimensionarla sus participantes, los que desde una relación profesores-alumnos, convirtieron sus motivaciones y metas en un fuerte lazo que les ha provocado importantes realizaciones personales.
La relación que logramos fue muy especial -destacó Karen Burgos- podíamos visitarlas a las profesoras en sus casas, las conocimos más íntimamente, lo que nos permitía sugerir y proponer cosas sin vergüenza y con más confianza.
Al principio -recuerda Gricelda Rojas- los alumnos no podían trabajar solos en la sala de informática educativa, pero poco a poco fueron adquiriendo confianza en sus capacidades y también se ganaron la nuestra, por lo que comenzaron a asistir libremente a trabajar cuando lo necesitaban.
La visión de Mónica Cáceres es que todos los prejuicios y sistemática que el profesor tiene dentro de la sala de clases se rompen con esta forma de enseñar. "No hay problemas de disciplina con los estudiantes, los que son dueños de un autocontrol soñado por los docentes de Enseñanza Media, muchos de los objetivos de la Reforma Educacional se logran con estos proyectos", aclaró.
Así, según la evaluación de ambas profesoras, los elementos que facilitaron el desarrollo de la experiencia fueron la participación entusiasta y responsable de los alumnos y el haber logrado consolidar un equipo de trabajo unido, eficaz y comprometido.
Y aún son muchas las satisfacciones que nos quedan -continuaron- tenemos invitaciones abiertas a radios y una presentación planificada para la segunda semana de mayo en Cañete, a capacitadores del Centro Zonal Sur de la Universidad de Concepción, entre otras cosas.
Actualmente, se está cumpliendo la etapa final del proyecto que corresponde a la difusión de los productos y actividades. Esta fase ya dio un gran paso con la presentación que Gricelda y Mónica prepararon para el Encuentro Nacional de la Red de Asistencia Técnica, realizado en Santiago a principios de año, experiencia que fue muy significativa y provechosa para las profesoras. "En todo momento recibimos felicitaciones por cómo llevamos a cabo la idea y por cómo los alumnos se motivaron a participar en algo que no forma parte de las actividades típicas de sus subsectores", puntualizaron ambas docentes.
Alejandra
Leal P.
aleal@iie.ufro.cl
Periodista
Instituto de Informática Educativa
Universidad de La Frontera